El mito
Como toda historia contada una y mil veces, que al pasar de boca en boca se va transformando, la del Optimist también fue evolucionando, convirtiéndose poco a poco en una especie de mito, mitad verdad mitad fantasía. Algunos llegaron a contar que nació "sacando las ruedas a los carros de carrera callejeros para convertirlos en veleros", y aunque la realidad tiene algo que ver con el mito, no es exactamente así.
Más abajo intentamos recrear la verdadera historia (traducida y resumida), basándonos en el libro "The Optimist Dinghy | 1947 - 2007", de Robert Wilkes (Secretario General de IODA hasta 2008), el cual tiene una publicación complementaria, escrita por Clifford Mc Kay Jr., el primer niño en navegar en un "Optimist Pram".
El Soap Box Derby y el Optimist Club
En 1947 en Clearwater, Florida, había comenzado a funcionar el Optimist Club Clearwater, una especie de filial de una organización de ayuda social llamada Optimist International [similar a los Boy Scouts]. Los asociados de Optimist Club eran jóvenes de menos de 16 años y la finalidad del club era, entre otras, organizar y financiar actividades recreativas y formativas para jóvenes, en especial aquéllos de bajos recursos, de manera de mantenerlos alejados de la delincuencia juvenil. [La asociación Optimist International aun existe y sigue teniendo gran cantidad de programas de ayuda social e incentivo a los jóvenes]

Diferentes instancias del logo de Optimist International. El actual es el de la esquina superior derecha. [¿De dónde habrá salido el logo de la clase?]
A su vez, también en Clearwater, una de las actividades favoritas de la gente joven eran las carreras de Soap Box Derby, actividad que también era impulsada por el Optimist Club. Los "autos" (sin motor) se fabricaban artesanalmente y, aunque para esa época es muy probable que de Soap Box sólo quedara el nombre, inicialmente se hacían con cajas que se usaban para transportar jabón en polvo. De ahí el nombre de la competencia.

Clifford Jr para entonces tenía 12 años, corría carreras de gravedad, pero también sabía navegar y había sido invitado para correr unas regatas en Snipe, de las cuales había vuelto fascinado a su casa.
El padre de Clifford, Mayor Mc Kay, no era navegante pero era una persona preocupada por los jóvenes y solía asesorar y dar conferencias en clubes deportivos juveniles. Así fue como en el año de 1947 el Optimist Club lo llamó para pedirle consejos sobre posibles actividades alternativas al Derby y su financiamiento. Una de las propuestas de Mc Kay fue un programa de vela juvenil: "competencias en veleros para jóvenes, con el ánimo de llevarlas a escala nacional". La idea era seguir el mismo patrón que con las carreras de SoapBox, cada velero sería construido en casa y sería patrocinado y financiado por una empresa, que pondría su nombre en el mismo. La ventaja (o la intención) era que el velero duraría más que un auto derby, que Mc Kay sabía por experiencia propia que no duraba más de 3 carreras.
El primer Optimist
Optimist Club aceptó la propuesta y decidió financiar el proyecto. Mc Kay llamó a un diseñador naval de la zona amigo suyo, Clark Mills, y le encargó lo siguiente:
"Un velero pequeño, que pudiera ser construido por un niño. Debe costar menos de USD 50 [este número era el mismo que invertían los sponsors para los derby cars], debe poder construirse con 2 planchas de playwood de 4' x 8' [aprox 1,2m x 2,4m] y de vela debe llevar una sábana."

Clark Mills
Mills se puso en campaña, dibujando cantidades de diseños, pero todos daban por arriba de los USD 50. Hasta que se le ocurrió cortar la proa y hacerla chata... [¿te suena familiar?] A la semana siguiente tuvo el prototipo listo, lo pintó de rojo, lo puso en el agua, lo probó él mismo primero y luego se lo prestó a Clifford Mc Kay Jr., quien se convirtió así en el primer joven en navegar en un Optimist.
El paso siguiente fue la creación de un comité encargado de crear las reglas para las regatas y el patrocinio, y de seleccionar a niños de entre 10 y 16 años que construirían la primera flota (cada uno fabricaría un casco en su casa o en lugares provistos por los sponsors correspondientes). El comité se llamaba Optimist Club Pram Committee.
Las reglas estipulaban, entre otras cosas, 3 niveles (novatos, aprendices y expertos) y la realización de un evento anual para elegir al campeón nacional. Los planos y el nombre estaban estrictamente protegidos por reglas de copyright pertenecientes al Optimist Club, que gobernaba los derechos del diseño y el nombre.
Con respecto a la fabricación, si bien como ya dijimos la idea inicial era que cada chico se fabricara su barco con la ayuda de algún adulto, la realidad fue distinta. Fabricar un "pram" no era tan fácil como fabricar un derby car y muy difícilmente un constructor amateur podría hacerlo bien, tampoco había libertad para otros diseños. Por lo que en la práctica era Mills el que construía la "cáscara" y cada jóven continuaba desde ahí, colocando la bancada del mástil, la carlinga, las esquinas de la cubierta, biselando timones y orzas, lijando, despegando la cola seca de las uniones, pintando y armando los herrajes de timón en los talleres de los colegios.
En los comienzos, había regatas sólo los domingos a la tarde, mientras que los días de semana y los sábados eran para enseñar a los demás y explorar la bahía.
Los primeros Optis no tenían número de vela, y se los distinguía por el nombre del sponsor en la popa. Además, en las entregas de premio, al nombrar a un ganador se decían los nombres del competidor y de su patrocinador. Los diarios y radios locales se hacían eco del trabajo de Optimist Club y de los sponsors, comentando regularmente las regatas. La participación en regatas era obligatoria para quienes tenían asignado un barco patrocinado.
Mientras, ciudades cercanas iban conociendo el Optimist Pram y comenzaban a armar sus flotas. La asociación de vela del estado de Florida aceptó el Optimist para las competencias oficiales de abril del 49 y así el barquito de proa chata llegó a las costas de Sarasota. De ahí en más, los números nunca bajaron. En 7 años ya había más de 1000 sólo en Florida.
Europa
En 1954, el barco llamó la atención de un arquitecto danés, Axel Damgaard, quien convenció a Hans Christian Brorsen, director del comité de monotipos de un club en Dinamarca y a su vez dueño de una carpintería, de fabricar los primeros 7 prams. Brorsen comenzó luego a vender 'kits' del Optimist Pram (planchas de terciado que se entregaban con moldes para cortar e instrucciones de armado), llegando a vender y exportar alrededor de un total de 2500 kits en los 7 años siguientes. Mientras tanto se desprendía de la Federación Danesa de Vela un comité encargado de promover el barco en el país. A su vez Paul Elvstrøm, múltiple campeón olímpico e ídolo del deporte, se convirtió en un ferviente promotor del barco y con su influencia ayudó a difundir la clase primero en Escandinavia y luego en todo el continente europeo.
En Alemania, los primeros Optimists comenzaron a fabricarse en 1957 "en familia", utilizando los kits. El aparejo se fabricaba en bamboo, que resultaba muy duradero. También existían moldes para los paños de la vela, que se cortaban en lino de diferentes colores y eran luego cosidos por las madres de los navegantes para formar la vela.
En Inglaterra se comenzó a fabricar en 1960 y en 1962 se organizó el primer 'mundial', aunque no se lo llamó mundial sino 'International Optimist Regatta', con competidores de 3 países: Suecia, Dinamarca e Inglaterra. (Alemania había sido invitado pero no envió participantes)

A medida que el barco iba descubriendo nuevos horizontes, también se iban produciendo cambios en su diseño, ya que cada navegante y fabricante lo adaptaba a sus gustos y teorías, en especial porque los planos originales de Clark Mills tenían tolerancias bastante amplias y a su vez los mismos planos originales fueron modificados. En 1965 nació la Asociación Internacional (IODA), con la intención de agrupar a las flotas que se encontraban dispersas por diferentes países, regular la construcción (exigiendo los mismos planos de construcción para todos los barcos que quisieran competir) y dar un marco reglamentario a las competencias. Sus primeros miembros fueron Austria, Dinamarca, Finlandia, Inglaterra, Noruega, Suecia y Estados Unidos, a quienes al poco tiempo se les sumaron Alemania y Zimbabwe (en ese momento llamado Rodesia), liderados por Viggo Jacobsen, primer presidente de la Asociación.
En 1973, siempre gracias a la perseverancia y liderazgo de Viggo, la autoridad internacional del deporte de la vela, entonces llamada IYRU, reconoció a la Asociación como clase Internacional. Ya para ese entonces se habían incorporado los barcos de fibra, aunque debido a su peso no fueron competitivos hasta 1976. En sus comienzos sólo las escuelas de vela los adoptaban, gracias a su bajo mantenimiento. Los navegantes más exigentes sin embargo, seguían prefiriendo el barco de madera, más liviano y de fabricación casera, que siguió existiendo competitivamente incluso hasta 1981.
A lo largo de los casi 20 años en los que la asociación estuvo a cargo de Jacobsen, la clase creció, duplicando la cantidad de países en Europa y, más importante, instalándose en países no europeos. Así, de 15 países en 1965 pasó a contar con 45 en los '80, repartidos en los cinco continentes.
Mills y Jacobsen: los creadores
El diseño de Clark Mills indudablemente fue un éxito rotundo, atrayendo como un imán y poniendo en el agua a chicos y chicas de todo el mundo. Pero la creación de una clase y el sostenimiento de la misma, incluso su crecimiento, es una tarea que tal vez sea aún más meritoria que el mismo diseño. En palabras de Robert Wilkes: "Clark Mills creó un barco, Viggo Jacobsen creó una clase."
International Optimist Dinghy - IOD '95
Como habíamos mencionado, las tolerancias en los planos originales eran bastante grandes, y aunque la IODA ya se había creado y había nuevas reglas, las mismas seguían permitiendo diferencias bastante notables en el diseño entre uno y otro fabricante. Para 1985 ya había varios constructores en distintos continentes, cada uno de los cuales pregonaba que su diseño era más rápido que el de la competencia, aumentando los costos para los competidores, en especial para los navegantes de países que debían importar los barcos "más rápidos".
El aumento y disparidad de costos llevaron a que en 1995, la IODA introdujera el IOD 95 (diseño actual), con reglas estrictas de construcción y pocas tolerancias dimensionales, obligando a todos los astilleros fabricantes a renovar sus matrices si querían seguir siendo astilleros homologados. Pese a las controversias que esta medida generó en sus comienzos, el paso del tiempo demostró su eficacia ya que a partir de ese momento los costos se mantuvieron estables y surgieron fabricantes en todos los continentes.
Hoy
Diseñado originalmente como un velero económico, estable, accesible para cualquiera, que sirviera tanto para competir como para aprender, en la actualidad la alta competencia exige cierto nivel económico para poder practicar el deporte. Sin embargo, el espíritu original de bajos costos aun se mantiene, en parte gracias a la Asociación Internacional de la Clase, que trata de mantener sus reglas acotadas, sin permitir cambios que impliquen un aumento drástico del valor de venta (por ejemplo prohibiendo materiales exóticos), y muy especialmente manteniendo un estricto control de los astilleros, de manera que se cumplan las exigencias constructivas, para garantizar a los navegantes de todo el mundo que la mayor velocidad de 'un barco' no sea el barco, sino su timonel.
Además, el barco sigue teniendo un alto valor de reventa, por lo que un padre que invierte en un Optimist para su hijo sabe que no va a perder mucho a la hora de vender.
Palabras finales
Tal como lo dice Clifford Mc Kay Jr. en su publicación, el Optimist Pram nació gracias al cariño de un grupo de adultos que buscaban un futuro para los jóvenes de la época (en especial para aquellos de bajos recursos). Nadie se benefició con las ventas ni recibió ningún royalty. Clark Mills lo diseño, construyó los primeros y donó los derechos al Optimist Club de Clearwater, cuyos directivos se ocupaban de monitorear las regatas, supervisar la actividad y trasladar a la flota cada vez que había un campeonato. El plan funcionó, cada joven pudo tener su pram patrocinado por alguna empresa, de manera de pasar horas y horas divirtiéndose en el agua, sin tiempo para pensar en meterse en problemas. El objetivo de estos adultos estaba cumplido: sin costo para ellos, cantidades de chicos y chicas se divertían navegando y se iban convirtiendo en buenos ciudadanos ... y con eso sola ganancia, no había más que pedir a cambio.
El éxito de la clase Optimist es la suma de muchos factores: visión, pasión, perseverancia, intención, dedicación, buen diseño, precio, internacionalidad, etc. Es nuestra intención como AOA el seguir contribuyendo a ese éxito, impulsando el crecimiento de la clase en todos los puntos de nuestro país.
Fuentes
The Optimist Dinghy | 1947 - 2007 por Robert Wilkes










